Nocaut

Bahía Blanca
Martín Kohan
Anagrama 2012
280 páginas

El 22 de mayo de 1976 el leopardo de Morón venció a Richie Kates,  luego de resistir sus embates durante casi 15 rounds. La sangre que brotaba de su arco superciliar derecho le impedía ver y salpicaba hasta la camisa del árbitro. La cruenta batalla fue dada por terminada,  contra todo pronóstico,  luego de que Kates pasara más de 10 segundos en el suelo, abatido por un derechazo oportuno de Galíndez. Nocaut.
La última novela de Martín Kohan, ganador del premio Herralde 2007, nos lleva de viaje a Bahía Blanca con Mario Novoa. Bahía Blanca, como un ring de box.  Mario Novoa, protagonizando una historia de amor y su desenlace, como Galíndez y Kates protagonizaron su pelea. Pero, ¿con cuál de los dos se identificará el protagonista?
Durante las 276 páginas del libro se hace y se deshace el camino a Bahía Blanca más de una vez, como también se viaja al pasado inapelable y al futuro trunco, que no fue. De esta manera, Kohan traza el viaje del antihéroe, Marito, nuestro Rodya vernáculo y contemporáneo – guiño a Dostoievski, cuyos lectores sabrán disfrutar.
En la primera parte de la novela, Novoa relata día por día la ardua tarea que se impuso: esconderse y dejar de pensar para olvidar. Algo oscuro lleva consigo y, aunque no lo tortura, necesita dejarlo para poder dar vuelta la hoja y renacer. Todo lo que pasa por su cabeza, que intenta sea lo mínimo, es anotado. Para llevar a cabo su hazaña, viaja a un lugar totalmente ajeno, una ciudad sin incentivos posibles. O al menos eso es lo que él pensaba de Bahía Blanca, porque no importa qué tan exitoso haya sido su viaje, en el final, el azar se encargará de imponerle uno de los más potentes estímulos y no dejarlo escapar.
A partir de este hecho el ritmo de la escritura cambia, se vuelve más dinámico, porque Mario fracasa en su empresa y ya no puede parar de pensar. Su viaje se convierte en otro, completamente distinto: el del recuerdo, que lo conducirá a su último round.
En este relato de la obsesión, el hilo conductor es la naturalidad con la que se vive el hecho culmine que dispara el viaje inicial. Novoa lo acepta como algo normal y necesario. Ninguna provocación hará que se atormente, se culpabilice o se plantee alguna disyuntiva. Ni tampoco lo hará desviarse de su historia, por y para la cual parece que existe. No hay lugar para el arrepentimiento, aunque tal vez sí haya redención y se libere del pasado.
Según sus palabras, la de Galíndez fue “Una victoria que en muchas ocasiones me llevó a pensar, aunque no obrara en consecuencia en ninguna de esas ocasiones, que no hay nada que no pueda revertirse, ningún hecho que no pueda deshacerse, cosa alguna que impida del todo que alguien logre volver atrás.”  Esta vez es distinto, y sin planificación, pero con el azar de su lado, iniciará su odisea final, rehaciendo, kilómetro por kilómetro, el viaje a la ciudad de la nada, mientras aumenta la tensión del relato porque se avecina el final de la pelea.
¿Encontrará Mario Novoa el purgatorio en Bahía Blanca, como Rodion Raskolnikov en Siberia? Monte Hermoso, el edén, ¿será testigo de su resignación y retiro del boxeo?
A pesar de su final abierto, la novela no tiene fallas y no deja cabos sin atar. Kohan construye esta historia tan sólidamente que bien podría temerse que Novoa tenga razón y “la realidad imite al arte”.

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4 comentarios en “Nocaut

  1. Eze

    Dani, hacía mucho que no pasaba por el blog. Muy buena reseña! Ahora veo que te gusto el libro de Kohan, ja. Me parece que propone algo muy diferente a Ciencias Morales, no? Un abrazo!

    1. Eze! Gracias! Yo también hacía mucho que no pasaba por mi blog.
      Son muy diferentes! Cs Morales es como estática. Se construye mediante descripciones, porque lo que importa ahí es el clima de la época más que los estereotipados personajes, ya que, al fin y al cabo, ellos y su juego perverso son una personificación de algo más grande que estaba ocurriendo. También me acuerdo de sorprenderme con el hecho de que un hombre pueda describir tan minuciosamente cosas que nunca sintió. Y bueno, estaba todo puesto en los detalles, en la atmósfera.
      Bahía Blanca es dinámica. Está en constante movimiento físico y temporal. Aparecen personajes y desaparecen, pasan muchas cosas, es una trama de suspenso, no se sabe dónde va a terminar y el guiño a Fiodor entusiasma porque empezás a conjeturar qué puede pasar después, a armar el rompecabezas y eso es un gancho.

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