Los lugares comunes

Once vidas
Mark Watson
2012 –  Roca Editorial
249 páginas

Siguiendo la teoría de los seis grados de separación, Mark Watson relata la vida de once personas de una manera cinematográfica y dinámica. Las historias de estos personajes centrales, que no necesariamente se conocen entre sí, se relacionan de manera íntima sin que ellos lo sepan, de tal forma que cualquier acción de uno influye de manera contundente sobre el otro.
Xavier Ireland es el eje central del relato, un nodo en el cual se intersecan las historias de una plaga de personajes secundarios, aprovechando el escritor el hecho de que el protagonista conduce un programa de radio nocturno y que su nata amabilidad y alta capacidad para escuchar lo convierten en consejero de unos cuantos noctámbulos que lo llaman para contarle sus historias, muy a pesar de Murray, su compañero y antítesis.
Pero también, a partir de un acontecimiento aparentemente banal, Ireland desencadena una sucesión de acciones – reacciones entre los once personajes principales, dando pie a Watson para contar con avidez y, como si se tratara de una revista de chimentos, sus vidas pasadas, presentes y futuras.
Es así como el lector es inmerso en la vida de Clive, un profesor de matemáticas depresivo, Julius un adolescente con sobrepeso, Pippa una limpiadora profesional, Mel una madre soltera y su hijo Jamie – que un día desarrollará un anticuerpo para dos tipos de cáncer. Las vidas de estos y otros tantos personajes se entrelazan formando una red de historias que el escritor describe con precisión. Notamos una casi obsesiva manía por dar un atisbo de la vida hasta el fin de los días de cada personaje, como para saciar la curiosidad del lector que a menudo se pregunta qué pasará con los protagonistas después del fin del relato. En esa red todos son importantes, hasta un billete de 10 libras cuya biografía también tiene su lugar en la trama de historias entretejidas.
Y con esta obsesión por comentar de dónde viene y hacia dónde va cada uno, se va descubriendo la historia de Xavier que viajó desde Melbourne a Londres, se cambió su nombre basándose en reglas de Scrabble y nadie sabe más que eso acerca de su pasado. Con su novela de ágil lectura y narración lineal, Watson va haciendo un zapping entre los relatos de manera efectiva, logrando sostener la atención sin agobiar y sin perder el hilo.
Parece que en Once vidas “… las vidas están planificadas de antemano, como a Xavier le gusta creer.” Igual que a Watson, cómico inglés que según reseña en su biografía estima morir en 2056 en base a su esperanza de vida, grupo socioeconómico e índice de masa corporal.
Mención aparte es la edición de Roca, claro ejemplo de que una buena portada resulta engañosa cuando se logra que una novela entretenida y liviana, editada en la Argentina, apenas se entienda al estar traducida al español sin adaptarse al lenguaje del mercado local. Además cae en un “poso” con “tanta abstinación” por sus imperdonables faltas de ortografía.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s